4 de enero de 2013

La madre (Alicia Alonso)

Había llegado el momento esperado nueve meses después. Nueve meses inventando en la memoria el futuro encuentro. Nueves meses de angustia, intranquilidad, desesperación y culpa profunda. Nueve meses ahorrando día a día para poder hacer realidad este sueño, este deseo, esta responsabilidad de madre. Los nervios no le dejaron conciliar el sueño esa noche, tendría que adelantarse al sol para coger pronto el tren que le acercara al destino. Por más que había preguntado en la estación, no lograba dar con una buena combinación de horarios. De Burgos a Valladolid el tren no tardaba mucho, el problema era que la cárcel de Villanubla quedaba lejos de la ciudad, sin transporte público que la acercara a la puerta. Además la dolencia crónica que padecía en los huesos, se le había agravado con el frío y no podía caminar mucho, por lo que descartó realizar andando los más de tres kilómetros que separaban la última parada del autobús del primer control de la cárcel por el arcén de la mortífera carretera nacional. La única opción posible era coger un taxi de ida y vuelta hasta allí, lo que postergó nueves meses el encuentro con su hija presa, que es el tiempo que tardó en ahorrar los sesenta euros que este costaba. Su cada vez más mermada pensión no daba para estos "lujos". A veces se preguntaba cual era el delito que ella había cometido para tener que cumplir también esta pena, ¿ser madre de una hija? ¿vivir en Burgos? ¿no tener recursos?.... Pero hoy era el día, nueve meses después y eso era lo único que le llenaba el alma.

P.D.- Las mujeres presas de Burgos, Soria, Palencia, Zamora y Segovia tienen que cumplir sus condenas fuera de sus lugares de origen porque en las respectivas cárceles de esas localidades no hay módulos de mujeres para el cumplimiento de las penas, lo que dificulta entre otras cuestiones el contacto con sus familias y la posible "reinserción".
 

                       

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